
Las aguas residuales recicladas están especialmente indicadas para el riego por la FAO, gracias a su elevado contenido en nitratos y fosfatos.
El sistema más sencillo de reciclaje de agua, bien sea de uso doméstico o bien sea de uso industrial, es la captación del agua de lluvia que cae en el tejado.
El almacenamiento del agua de lluvia era una costumbre habitual en España hasta el siglo XIX, en que se generalizó el agua potable en las ciudades. De hecho, son famosos los aljibes árabes por su belleza. Entonces, se utilizaba para todos los usos, incluído el de beber, aunque ahora se recomienda evitarlo.
Debido a la escasez de este recurso natural, cada vez es más normal disponer de una instalación de este tipo en viviendas unifamiliares, especialmente del sur y este de la Península, donde los recursos hídricos son más escasos.
El sistema sólo consiste en una tubería que recoge el agua, con algunos filtros, y la transporta a un depósito. Es conveniente que el depósito esté enterrado, para mantener la calidad del agua.
El reciclaje de agua de lluvia tiene ventajas obvias